Sistematización de experiencias educativas es una publicación que forma parte del programa de Generación de Conocimiento de Fundación Itaú.
Autoras: Carmen Bruzzone | Mora Podestá
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En Fundación Itaú llevamos más de diez años apoyando prácticas educativas —formales y no formales— y procesos de profesionalización de educadoras y educadores dirigidos a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social. La mayor parte de estas experiencias se desarrollan en el marco de políticas de articulación público-privada que tienen como principal herramienta fiscal la ley de donaciones especiales.
No obstante el tiempo transcurrido, hemos visibilizado poco los aprendizajes que nos han dejado esos procesos, su impacto en la calidad educativa, el resultado de las innovaciones, estrategias y metodologías aplicadas. Es por ello que nos planteamos sistematizar algunas de estas experiencias con la finalidad de recoger y compartir aprendizajes para seguir construyendo.
Es así que le planteamos a Carmen Bruzzone y Mora Podestá el desafío de hacer un recorrido por los proyectos que tres instituciones educativas —Liceo Jubilar Juan Pablo II; Movimiento de Educación Jesuita, Fe y Alegría; Programa Salir Adelante de la B’nai B’rith Uruguay— compartieron con la Fundación Itaú desde 2021 hasta 2023.
Las experiencias fueron seleccionadas por estar en el marco de instituciones con trayectoria y arraigo en el territorio, por su grado de profesionalismo y diálogo, y por su permeabilidad para integrar los criterios que ha propuesto la fundación. También porque representan una diversidad de ámbitos de actuación en educación formal y no formal e incluyen estudiantes de educación privada y pública y de educación media básica y superior.
Hoy, nos entusiasma compartir los resultados del proceso de generación de conocimiento que devino de una primera sistematización. Con vocación de compartir los aprendizajes, presentamos esta publicación. El trabajo se divide en dos partes: la primera, en clave de buenas prácticas, recoge saberes, formas de hacer, innovaciones que los equipos en territorio ponen en juego día a día en la experiencia pedagógica. La segunda, en clave metodológica, transforma en herramienta el trayecto recorrido durante el proceso de sistematización. Ambas partes comparten el anhelo de ponerse al servicio de la gestión del conocimiento y, en tal sentido, de ser apropiadas, interpeladas y adaptadas por otros equipos y en otros territorios.
Finalmente, agradecemos a todas las personas que participaron en este proceso. En particular, a los proyectos, instituciones y equipos que abrieron sus puertas, compartieron sus espacios y facilitaron sus archivos. A las autoras, por su rigurosidad, escucha atenta, sensibilidad y disposición a hacerse preguntas. A Carmen Rodríguez y Ana Inés Pepe, por su Lectura crítica, sus devoluciones constructivas sobre el borrador final y, por supuesto, su valioso aporte en los prólogos.